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“Dios en sus infinitas misericordias miró propicia nuestra obra” Nuestro colegio está ubicado en el Barrio Blanquizal, sector de Robledo, zona nor-occidental de Medellín. Colinda con barrios, como Calasanz, Ferrini, El Pesebre, El Olaya y se halla cerca del corregimiento de San Cristóbal. Es una zona con mucha vegetación. Todavía al llegar se encuentra la apariencia de un pueblo antioqueño. Sus habitantes son hombres y mujeres sencillos que llegaron de pueblos y veredas, buscando mejor vida o huyendo de la violencia política, por eso se observan costumbres distintas, gustos muy particulares y diferentes estilos de vida que en ocasiones incluso parecen opuestos. Las familias se constituyen desde muy temprana edad; casi todas son monoparentales maternas, es decir, su organización gira alrededor de la madre, quien es el centro productivo y afectivo. Son también ellas quienes cargan con dolores propios y ajenos. Lo anterior explica muchos rasgos peculiares de sus niños y jóvenes que carecen de una imagen masculina en correspondencia a su vinculación social. La violencia ha sido una compañera fiel por algún tiempo, y por esta razón se han repetido continuamente escenas de dolor y de muerte entre los habitantes de este terruño, lo que hace común encontrar huérfanos y viudas que deben reiniciar su vida en medio del miedo y la impotencia. La actividad económica de la que se ocupan, es especialmente la albañilería y construcción, los mas afortunados se encuentran vinculados con constructoras o en ocasiones en arreglos continuos de viviendas en barrios de estatus mayor, otros se dedican a sacar arena del río, lo que produce un ingreso mínimo que a veces no alcanza para lo básico. Las mujeres casi en su totalidad se dedican a labores domésticas y artesanales que realizan en sus propias casas o en residencias de particulares, pocas se ocupan en fábricas o tiendas del centro de la ciudad.
Dando respuesta a las directrices del Capítulo Viceprovincial de Colombia-Puerto Rico, en el año 1989 iniciamos un intento con una institución de carácter eclesial, “Fe y Alegría” en el barrio Popular, tras ese intento fallido y después de superar muchos obstáculos tuvimos que dejar el lugar a finales del mismo año. Al mismo tiempo y como una bendición llegó un Decreto de Secretaría de Educación donde exigían que se realizara un trabajo social por parte de alumnos de noveno grado: Vigías de la salud. Desde el Colegio Calasanz Femenino desplazamos cuarenta niñas para realizar la labor y aquí conocimos el barrio Blanquizal, su gente y sus necesidades.
A finales del año 1989 emprendimos una caminata de amor. Madre Angeles Cobo Gonzalez y Madre Josefina Martín, llegaron hasta este lugar y tambien aquí se les quedó el corazón y se inició lo que hoy es una gran obra. A nuestra llegada el Padre Raul Torres, párroco, prestó todo el apoyo y colaboración ya que tenía amplio conocimiento de las necesidades de la zona. Si, es verdad, Blanquizal nos robó el corazón, los niños en las calles siempre polvorientas, sus caritas felices sus sonrisas atentas y sus abrazos cariñosos, nos detuvieron aquí y anclaron nuestro barco en lo que es nuestro gran y querido colegio ARENYS DE MAR. |
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